En esta secciòn se ofrecen algunas reflexiones sobre la Palabra de Dios del dìa festivo, preparadas por la comunidad cada semana. Este material trata de responder a una doble exigencia de todos: a) Escuchar la Palabra de Dios en la misa dominical habiendola ya meditado en modo serio y profundo; b) Adecuar la homilia o la catequesis en el mejor modo a la sensibilidad y a las situaciones concretas de los fieles. El camino realizado, ya desde hace 40 años ha demostrado que este mètodo –aunque si no es el ùnico ni el òptimo- mejora la calidad y los contenidos de la homilia. Esto se transforma en un valioso servicio que los laicos ofrecen al sacerdote y el sacerdote ofrece a la comunidad de los fieles. Despuès de esta experiencia como grupo, se sintiò la exigencia de ofrecer tambièn un “rastro” escrito para que la reflexiòn continùe durante la semana en familia. Ahora el textò està disponible a travès de internet: la nueva “chimenea”, donde la familia puede reunirse alrededor de la Palabra de Dios y del fuego del Espìritu Santo. La Iglesia invita cordialmente a preparar un corazòn bien dispuesto a escuchar y a profundizar la Palabra de Dios.
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen
Solemnidad De La S. Trinidad
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.
Lecturas: Éxodo 34, 4b 6.8 9; 2 Corintios 13, 11 13; Juan 3, 16 18.
1 – Demos gracias – Hoy es la fiesta de agradecimiento a la Santísima Trinidad, de quien desciende todo don perfecto: la creación de los ángeles, de los hombres, de los seres vivientes y materiales. Todo es el resultado del amor infinito de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo: la vida eterna, la verdad perfecta, el amor infinito.
Solemnidad De Pentecostés
Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.
Lecturas: Hechos 2, 1 11; 1Corintios 12.3b – 7, 12-13; Juan 20, 19 23.
1 - El don pascual – Es justamente el Espíritu Santo, una manifestación total de la misericordia del Padre y el Hijo, otorgada a los hombres salvados por Jesús en la cruz. Los que creen y se arrepienten de sus pecados, recibirán el perdón de la culpa y del castigo. Este don específico fue confiado a los apóstoles en la noche de Pascua como su ministerio fundamental: “A quienes les perdonen sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados”.
Ascensión Del Señor
Les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.
Lecturas: Hechos 1, 1 11; Efesios 1, 17 23; Mateo 28, 16 20.
1 - Una nueva fase – Acompañando Jesús al monte de los olivos para la última despedida, los apóstoles preguntan: “¿Señor, éste es el tiempo en el que vas a restablecer el reino de Israel?”. “No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”. En estas palabras de Jesús, está contenida toda la historia futura de la salvación (después de Cristo) que nos implica en primera persona hoy, como testigos vivos. Nosotros somos el tiempo de la salvación, don de Dios para todos.
Sexto Domingo De Pascua
Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes.
Lecturas: Hechos 8, 5 8.14 17; 1 Pedro 3, 15 18; Juan 14, 15 21.
1 - El testamento de Jesús – Cuando un padre habla por última vez a sus hijos, deja en la memoria el ejemplo de su vida y les recomienda amarse. Jesús quiso hacer algo más: nos dejó "otro" Consolador, es decir el Espíritu Santo mismo, por medio del cual el Padre y el Hijo siempre estarán con nosotros.
Quinto Domingo De Pascua
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.
Lecturas: Hechos 6,1 7; Pedro 2,4 9; Juan 14,1 12.
1 - La despedida – Jesús se despide de los apóstoles, antes de morir y en la inminencia de su ascensión al cielo, pero les asegura que estará más presente que nunca con ellos en esta vida terrenal. En efecto, dice: “No se turbe vuestro corazón. Tengan fe en Dios y también en mí. Voy a prepararles un lugar. Voy a volver un día y los llevaré conmigo para siempre”. Si la tierra ha sido la morada del Hijo de Dios entre los hombres, ahora el cielo se convertirá en la nueva morada estable de los hombres con su Dios, Padre y Salvador. Así es como reza San Agustín en esta particular atmósfera espiritual, donde siempre está presente la inminencia de su ascensión al cielo: “Señor, prepáranos para ti; pero también prepárate para nosotros, preparándote tu lugar en nosotros y preparándonos un lugar en ti”. Toda la vida en la tierra es realmente una intensa ascensión mística hacia Dios.
Cuarto Domingo De Pascua
Yo soy la puerta de las ovejas; el que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.
Lecturas: Hechos 2, 14.36 41; Pedro 2, 20 25; Juan 10, 1 10.
1 - La Pascua del Espíritu – Cuando Jesús muere en la cruz y resucita de entre los muertos, derrama dos veces el Espíritu Santo, ya que dona al mundo todo su amor divino y humano. En particular, en la noche de Pascua, Él da a los apóstoles el poder de perdonar los pecados. Es por eso que Pedro después de Pentecostés, predica así a todo el mundo: “Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo”. De esta manera, se ofrece la salvación a todos los hombres a través del ministerio de los apóstoles y de sus sucesores: “La promesa –todavía es Pedro quien habla- ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos”.
Tercer Domingo De Pascua
Lo reconocieron al partir el pan .
Lecturas: Hechos 2,14.22‑33; Pedro 1,17‑21; Lucas 24,13‑35.
1 - Emaús – En la mañana de Pascua, dos discípulos regresan a casa desconsolados: Jesús, en quien habían depositado toda esperanza ha muerto. Con él, piensan, ha muerto definitivamente la esperanza de un verdadero liberador del hombre de todas las formas de esclavitud. Sin embargo, a lo largo del camino de regreso, se acerca un viajero desconocido, se presenta y les pregunta de qué están hablando. Y así, por más de diez kilómetros, se establece entre él y ellos una espesa conversación sobre cuánto ha pasado recientemente en Jerusalén y no sólo, sino también sobre la figura del Mesías y de cómo la Escritura lo había anunciado desde hace tiempo. Llegan así a Emaús e invitan al desconocido a quedarse en la casa de uno de ellos: “¡Quédate con nosotros, que está atardeciendo¡” Se sientan a la mesa. Luego: “tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio”. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron: ¡sí, en realidad es Él, Jesús!
Secundo Domingo De Pascua
Tomás, ¿porque me has visto has creído? Bienaventurados los que no han visto y sin embargo creen.
Lecturas: Hechos2, 42-47; 1 Pedro 1, 3-9; Juan 20, 19-31.
1 - Tocar con la mano - El apóstol Tomás, que quiere tocar con la mano las heridas de Jesús resucitado, se convirtió en el símbolo de los que no creen “hasta que no tengan pruebas “. Mucha gente dice “Dios no existe, porque yo no lo veo, no lo oigo, es indiferente ante el sufrimiento y la injusticia en el mundo y nos hace sufrir; Cristo no ha resucitado porque yo no lo veo en mi vida; muchas veces los que dicen que creen son peores que los otros y no saben porque creen”. La lista es interminable. A este punto parecería más justa la actitud de Tomás.
Domingo De Pascua De La Resurrección Del Señor
Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba.
Lecturas: Hechos 10,34.37 43; Colosenses 3,1 4; Juan 20,1 9.
1 - El sepulcro vacío – Simón, Pedro y Juan corren al sepulcro en la mañana de Pascua y son los primeros en entrar: lo encuentran vacío, pero notan el sudario y las vendas, usadas para la sepultura de Jesús, cuidadosamente colocados a los lados de la cama tumbal. Para Juan es “el signo” dejado por Jesús resucitado: ¡“vio y creyó”! También hoy el signo no cambia: el sepulcro vacío de Jesús es la prueba de que Él ha resucitado y está vivo en medio de nosotros. Toda la creación se estremece por un nuevo acontecimiento de la vida divina: la muerte ha sido derrotada definitivamente.
Domingo De Ramos
Cristo se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!.
Lecturas: Isaías 50,4 7; Filipenses 2,6 11; Mateo 26,14-66.
1 - La semana santa – En ella seguimos a Jesús al final de su vida terrenal: el humilde triunfo de Jerusalén, los tres días de intensa preparación con la oración y un resumen de toda la predicación, la última cena, el arresto en el Huerto, el doble proceso, la pena de muerte, la flagelación y las humillaciones, el viaje al Calvario, la crucifixión, muerte y sepultura. Los sacramentos de la Reconciliación y la Eucarestia son el “recuerdo” vivo de nuestra Pascua con Jesús.

